12 diciembre 2013

Misiones Bien Hechas: El Ministerio Encarnacional de Francisco

Una manera de pensar en el servicio misionero es comparándolo con encarnar a Cristo. No nos referimos a que los misioneros se conviertan en Dios como lo fue Jesús. Nos referimos a cuando los misioneros permiten a Jesús brillar a través de sus acciones y actitudes de manera similar a la que el Padre brilló a través de las acciones y actitudes de Jesús. El ministerio encarnacional es decir como Pablo: “Ya no vivo yo, más vive Cristo en mí” (Gálatas 2:20)

Hubo un misionero voluntario en el siglo XIII llamado Francisco que ilustra lo que significa que un misionero sea encarnacional. Francisco era de una ciudad italiana llamada Asís. Por eso se le conocía como Francisco de Asís. Si podemos ver más allá de las leyendas fantasiosas que se cuentan sobre él, podremos ver a un misionero a través del cual Cristo brilló en gran manera.

Francisco creció en una familia acaudalada pero renunció a la opulencia para convertirse en un evangelista voluntario. Trabajó en el reavivamiento de iglesias moribundas en el centro de Italia. Luego, cuando su visión y llamado se hizo global, fundó una agencia misionera. El mismo intentó ir como misionero a Jerusalén y España. Un viaje fue frustrado por un naufragio y el otro por una enfermedad.

Un episodio encarnacional muy importante en la vida de Francisco ocurrió durante una de las Cruzadas. Mientras el ejército “cristiano” del Papa enfrentaba al ejército musulmán de Egipto, Francisco llegó a Egipto donde se las ingenió para reunirse con el Sultán (el líder político y religioso del país).

Al final de la reunión, el Sultán le dijo a Francisco, “Si conociera más cristianos como tu, me darían ganas de ser uno de ustedes.”

Algo en Francisco comunicaba la presencia de Cristo a aquel lider musulmán mucho mejor que aquel ejército “cristiano” que saqueaba y destruía la ciudad.

La agencia misionera de Francisco se convirtió en una “orden misionera” importantísima para la iglesia en occidente. Hoy por hoy conocemos a ese grupo como los “Franciscanos”. Francisco no estaría feliz con ese nombre o con la riqueza que ha acumulado la organización. Rechazando poder y prestigio, Francisco llamó a su grupo simplemente “la orden de los frailecillos”.

A Francisco se le atribuye haber escrito una oración en forma de poema al que se le ha puesto música:

Señor, haz de mi un instrumento de tu paz.
Que allá donde hay odio, yo ponga el amor.
Que allá donde hay ofensa, yo ponga el perdón.
Que allá donde hay discordia, yo ponga la unión.
Que allá donde hay error, yo ponga la verdad.
Que allá donde hay duda, yo ponga la Fe.
Que allá donde desesperación, yo ponga la esperanza.
Que allá donde hay tinieblas, yo ponga la luz.
Que allá donde hay tristeza, yo ponga la alegría.

Oh Señor, que yo no busque tanto ser consolado, cuanto consolar,
ser comprendido, cuanto comprender,
ser amado, cuanto amar.

Porque es dándose como se recibe,
es olvidándose de sí mismo como uno se encuentra a sí mismo,
es perdonando, como se es perdonado,
es muriendo como se resucita a la vida eterna.


Si bien se desconoce quién escribió esta oración en realidad, las actitudes encarnacionales expresadas en ella ilustran poderosamente la idea de Cristo brillando a través de los misioneros cuando permiten que Cristo viva en ellos de tal manera que ellos mismos parecieran ser “Jesús en carne y hueso”.

11 julio 2013

¿Cuál es la Prisa?

"¿No dicen ustedes: “Todavía faltan cuatro meses para la cosecha”? Yo les digo: ¡Abran los ojos y miren los campos sembrados! Ya la cosecha está madura." Juan 4:35

A través de los años, las referencias que hizo Jesús a campos listos para la cosecha han dado lugar a la pasión por el evangelismo mundial. Hoy por hoy, hay sermones y alabanzas que hablan de la idea de la cosecha. La alabanza “Días de Elías”, por ejemplo, dice: “Son días de gran cosecha, los campos listos están.” 

En las exhortaciones regristradas en Mateo 9 y Lucas 10, Jesús habló de la necesidad de obreros para recoger la cosecha. En Juan 4, las palabras de nuestro Señor indican la urgencia de esta tarea. Posponer la cosecha de un fruto maduro usualmente resulta en que se pudra y la sensación de haber perdido el tiempo preparando el terreno, sembrando, fertilizando, limpiando y regando el cultivo.

Los versículos 4-42 de Juan 4 ocurrieron en un pozo de 2,000 años de antigüedad. Jesús y sus discípulos se habían detenido ahí durante un viaje al norte de Jerusalén a Galilea. En este viaje en particular pasaron por Samaria, una región que era discriminada racialmente por los judíos.

Cuando pasaron por Sicar, los discípulos dejaron a Jesús en la antigua fuente de agua y se fueron a buscar comida. Mientras no estaban, una mujer vino a sacar agua. Para sorpresa de la Samaritana, el hombre judío en el pozo le pidió agua para beber. Luego, le habló del tipo de agua que podía satisfacer su sed para siempre.

Cuando los discípulos llegaron con el almuerzo, la mujer se fue a llamar a sus vecinos para que conocieran a alguien que bien podría ser el Mesías Prometido. A medida que la gente de Sicar se fue acercando, Jesús rogó a sus discípulos que abrieran los ojos y vieran los campos listos para la cosecha. Como la gente eran “los campos” a los que Jesús se refería ese día, es fácil imaginarlo señalando hacia los samaritanos que se acercaban – mismos que los judíos odiaban – mientras les decía, “Abran los ojos y vean...” 

Jesús utilizó una frase muy común de la época: “Todavía faltan 4 meses para la cosecha.” Nunca he escuchado a alguien decir eso en este tiempo. Sin embargo, sería lo mismo cuando en la actualidad decimos, “¿Cuál es la prisa?” y “¿Por qué tanto escándalo?” A los que tienen el sentido de urgencia sobre la proclamación del evangelio, Jesús dijo, “¡Vean los campos! Están listos.” 

Al usar la metáfora de la cosecha, Jesús decía, “Su tarea es urgente.” Hablar de evangelismo mundial como una cosecha nos dice que tenemos ventanas de oportunidad que se abren y se cierran. La cosecha no puede posponerse hasta el próximo mes. Cuando los frutos maduran, se deben cosechar inmediatamente.

Cada día, decenas de miles de personas parten a la eternidad sin haber escuchado de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. ¿No es esa una cosecha madura echándose a perder? Entonces, ¿Cuándo tendremos ese sentido de urgencia?

17 junio 2013

Amando a Todos – También a los Inmigrantes

"Así mismo debes tú mostrar amor por los inmigrantes." ~Deuteronomio 10:19

El tema de los inmigrantes y las exhortación a atender al extrajero aparece varias veces en el Antiguo Testamento. Se pueden encontrar referencias en Éxodo, Levítico, Deuteronomio, 1 Reyes y Miqueas. Un versículo en Deuteronomio dice, “Ama al inmigrante” (Deuteronomio 10:19)

Deuteronomio es un recopilación de los últimos mensajes de Moisés, relata los eventos clave en la travesía de los israelitas por el Sinaí después del éxodo. Moisés ha contado una tercera parte de su relato cuando da el mandato de mostar amor al inmigrante.

Este mandato tiene implicaciones enormes para la causa del evangelimo mundial. Piense por un momento en sus amigos y familiares que no tienen a Cristo como su Salvador. Todas las personas que conozco tienen seres queridos fuera del Reino. ¿No anhelamos que ellos también vengan al Señor? ¿No están ellos también en nuestras oraciones? Por lo tanto, si amamos al inmigrante, ¿no desaríamos también que llegara a conocer a Jesucristo?

Algunos podrían decir que esta interpretación del mandato de Moisés está en contra de lo que dice el resto del Antiguo Testamento. Esa objeción podría surgir al asumir que la actitud del Antiguo Testamento es la de “nosotros contra el resto mundo”. Y esa suposición podría basarse en la repetición a lo largo del Antiguo Testamento de advertencias sobre no adoptar religiones e ídolos extranjeros. Tales advertencias deben tomarse en serio. Pero de ninguna manera fueron dadas para cerrar nuestra mente y dar lugar a una desconfianza o rechazo a los inmigrantes.

De hecho, cuando Moisés dijo “inmigrantes”, pudo haber estado pensando en los vecinos cercanos de los israelitas, algunos de los cuales eran temerosos de Dios y también adoraban a YHWH. Ese escenario tiene aplicaciones claras en un mundo donde los inmigrantes pueden llegar a vecindarios llenos de evangélicos. Sin embargo, ¿no podría ser también que el Espíritu Santo dispuso Deuteronomio 10:19 como un mandato a ver al mundo sin las fronteras nacionales?

Ver a Deuteronomio 10:19 como una indicación de que el pueblo de Dios debe amar a todos en el mundo refleja claramente lo que sabemos sobre Dios mismo a partir de la escritura. Por ejemplo, 1 Juan 4:8 dice que “Dios es amor”, y no sería exagerado pensar que la exhortación a amar al inmigrante fluye del amoroso deseo de Dios de bendecir a todas las naciones (Génesis 12:3).

El mandato de Deuteronomio de amar al inmigrante está muy acorde al “porque de tal manera amó Dios al mundo” de Juan 3:16. La idea de amar a todos los pueblos trae a mente aquel coro:

“No le importa tu color,
A Jesús, el Salvador”

Desafortunadamente, amar a los extranjeros es algo que el pueblo de Dios no siempre a hecho bien. Jonás, por ejemplo, neciamente se rehusó a amar a los ninivitas. A finales de los 1700s, varios lideres eclesiásticos le dijeron al aspirante a misionero William Carey que no se preocupara por las personas que nunca habían escuchado el evangelio. Porque ellos, le dijeron, eran problema de Dios y no nuestro.

Ese desprecio ingrato hacia los demás pueblos evidencia un fracaso en aceptar el mandato de Deuteronomio 10:19. Siendo que este versículo refleja el amor de Dios por todas las etnias, ¿no sería entonces lo correcto que participaramos de la pasión en el corazón Dios amando sinceramente a los inmigrantes?

14 junio 2013

Venga Tu Reino

“venga tu reino, hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.” ~Mateo 6:10

Al analizar el Padre nuestro uno encontrará referencias a:

  • la naturaleza de Dios y su carácter 
  • las necesidades materiales del ser humano 
  • pecado y perdón 
  • vivir con gracia y justicia social 
  • tentación y liberación 
  • adoración 
  • y, también, evangelismo mundial 

Si oramos el Padre nuestro de verdad, las dos frases al inicio - “venga tu reino, hágase tu voluntad en la tierra” - inequívocamente abordan la necesidad del evangelismo mundial.

Por 2,000 años los cristianos han memorizado y recitado el Padre nuestro. A menudo, hemos repetido esas maravillosas palabras mecánicamente si prestarle mucha atención a su gran significado. Por eso, las palabras de Mateo 6:10 rara vez nos hacen pensar en evangelismo mundial. Es una lástima, porque pedir que se concrete el Reino de Dios y que Su voluntad se haga por toda la tierra implica, por lo menos, la proclamación del evangelio a todas las etnias que no han sido alcanzadas.

En cuanto a la voluntad de Dios, los sermones sobre el Padre nuestro generalmente usan Mateo 6:10 para hablar de una vida correcta y a veces también sobre justicia social. Estas cosas son parte de la voluntad de Dios, ¿pero acaso no incluye más? ¿no le pide Dios a Su pueblo que haga discípulos a la semejanza de Cristo en las naciones? Proclamar la historia de Jesús hasta “los confines de la tierra” es, después de todo, un mandato bíblico claro. Mateo 6:10 también nos lleva naturalmente a Mateo 9:38, que ha llegado a ser parafraseado de la siguiente manera, “¡Qué gran cosecha!... Así que arrodillate para orar por manos para cosechar.”

Mientras haya personas en la tierra que no saben nada sobre el Dios verdadero, la voluntad de Dios no se cumplirá a cabalidad. Mientras haya personas sirviendo otros dioses – ya sean “ídolos vanos” o dioses de dinero, poder o placer – el reino de Dios no vendrá completamente. Por eso, orar Mateo 6:10 sin tener en mente el evangelismo mundial pierde el sentido clave del versículo.

La Gran Comisión de Mateo 28:19-20 - “Vayan y hagan discípulos a las naciones” - no surge en el vacío. Al enseñar a sus discípulos a orar, Jesús utilizó algunas frases que podrían sensibilizarlos hacia el deseo del Padre que todo el mundo sea evangelizado. Por eso, puede decirse que Jesús utilizó también las palabras de la oración modelo que enseñó a Sus discípulos para preparar el terreno para la Gran Comisión.

A menudo se nos recuerda que la oración es mucho más que solo pedirle a Dios. La oración es esencialmente para pedirle que nos moldée. Cuando repetimos las palabras de Mateo 6:10 - “venga tu reino; hágase tu voluntad en la tierra” - debemos permitir al Espíritu Santo que convierta esas palabras en auténticos anhelos de nuestro corazón. Cada vez que oramos el Padre nuestro, debemos permitir que sus poderosas palabras incrementen nuestra pasión por el evangelismo mundial.

12 junio 2013

Predicando a Cada Isla del Mar

“glorifiquen al Señor...en las islas del mar.” ~Isaias 24:15

“Den gloria al Señor y proclamen su alabanza en las islas lejanas.” ~Isaías 42:12


Los 66 capítulos de Isaías contienen aproximadamente dos docenas de profecías que se cumplieron en Jesucristo. Estas incluyen:

  • nacerá de una virgen
  • ministrará en Galilea
  • hará milagros de sandiad
  • una muerte sacrificial como Salvador
  • sepultado en la tumba de un hombre rico
  • buscado por los gentiles

Junto a estas profecías aparece también una insinuación de la Gran Comisión de Jesús. Dos veces, Isaías habla de alabar a Dios en los lugares más remotos que uno se pueda imaginar. Estos dos pasajes – Isaías 24:15 e Isaías 42:12 – no aparecen en las listas de profecías mesianicas registradas por Isaías. Tal vez deberían incluirse, porque está claro que Jesús estaba refiriéndose a ellas cuando dijo que los creyentes llenos del Espíritu serían sus testigos hasta “los confines de la tierra” (Hechos 1:8).

Hoy por hoy, la idea de “islas del mar” trae a mente imágenes de cruceros surcando el Caribe. Pero no habría sido así para los judíos contemporaneos de Isaías. Seguramente cuando ellos pensaban en islas, se imaginaban lugares hostiles y distantes. Proclamar el nombre del Señor en aquellas islas habría sido por demás incómodo.

A pesar de las enormes distancias y peligros reales e imaginarios, los misioneros a lo largo de la historia cristiana han sido motivados a proclamar el evangelio a los habitantes de las islas lejanas. A finales de los años 1700s, el pastor británico William Carey leyó el libro del Capitán Cook titulado Viajes Alrededor del Mundo. Los relatos de Cook de sus visitas a las islas del Pacífico Sur incluían descripciones de la liturgia y religión de los indígenas. Dios usó ese material para llamar a Carey al servicio misionero.

Si bien Carey resultó ministrando en la India y no en una isla lejana, las historias de islas donde el Evangelio no había sido predicado le hizo ver la necesidad de hacerlo. El hecho de que Carey fundara una organización para enviar misioneros, sus esfuerzos por movilizar a los creyentes británicos y sus iglesias locales para evangelizar, y sus años de servicio misionero integral le ganaron el título de “Padre del Movimiento Misionero Moderno”.

En cuanto a nosotros, los nazarenos, las islas han figurado en nuestra historia desde el principio. Mientras la denominación aun se estaba formando en los EEUU, ya estaba enviando misioneros a la isla de Cabo Verde, una nación en el Atlántico. Aun antes de la fundación de la iglesia en Pilot Point, la isla de Cuba fue la cuarta nación, junto con Canadá, a la que ingresó la Iglesia del Nazareno todavía en formación. Las islas de Japón y Gran Bretaña fueron el octavo y décimo país al que ingresó nuestra denominación. Y así ha seguido de manera que desde la isla de Antigua hasta la isla de Zanzibar, hay congregaciones isleñas de la Iglesia del Nazareno por todo el mundo.

10 junio 2013

¿Cómo Creerán en Aquel de Quien no Han Oído?

“Ahora bien, ¿cómo invocarán a aquel en quien no han creído? ¿Y cómo creerán en aquel de quien no han oído? ¿Y cómo oirán si no hay quien les predique?” ~Romanos 10:14

En forma de bosquejo, Romanos 10:14 podría redactarse de la siguiente manera:

  • Para creer en el Señor Jesús, las personas deben escuchar de Él. 
  • Para escuchar del Señor Jesús, las personas que no le conocen necesitan que alguien les hable de Él. 

Como misionero enviado por la iglesia de Antioquía a los gentiles, el Apóstol Pablo pasó años hablándole a los inconversos sobre Jesús y organizando a los convertidos en iglesias. Lo que hizo Pablo sigue siendo necesario al día de hoy.

Hay personas en la tierra – muchos, en realidad – que todavía no han escuchado el nombre de Jesús. Estas personas no tienen ni la más remota idea de lo que Dios hizo a través de Jesucristo para reconciliar al mundo con Él. De hecho, casi tres mil millones de personas de las que habitan actualmente este planeta no han sido alcanzadas por el evangelio (http://www.joshuaproject.net/great-commission-statistics.php). Estos incluyen grupos enormes en Asia y el norte de África y algunos grupos tribales más pequeños en lugares remotos. Viéndola a la luz de Romanos 10:14, esta estadística grita a los creyentes entregarse a la causa del evangelismo mundial.

Conozco personas que creen que Romanos 10:14 está principalmente llamándonos a compartir las Buenas Noticias a nuestros vecinos, varios de los cuales solo tienen una idea vaga del Evangelio. Si bien es cierto que Dios quiere que todos se salven, los versículos previos y posteriores a Romanos 10:14 definitivamente ponen el enfoque de este versículo en particular en los que no tienen acceso al Evangelio. Romanos 10:12 menciona específicamente a los gentiles, pocos de los cuales habían escuchado de Cristo en aquel momento. Además, la frase de “hermosos son los pies” en el versículo 15 viene de Isaías 52, un capítulo que incluye la afirmación: “y todos los confines de la tierra verán la salvación de nuestro Dios.”

En una película de 1989 que trata sobre la construcción de un campo de beisbol en una granja los personajes dicen, “si lo construimos aquí, ellos vendrán.” ¿No es así como algunos creyentes piensan que podemos llevar a cabo la Gran Comisión de Jesús? Su idea es que si concentramos todos nuestros esfuerzos y recursos en el evangelismo local habremos hecho lo suficiente para cumplir con nuestra parte en la misión de “hacer discípulos a la semejanza de Cristo en las naciones.”

El escenario descrito en Romanos 10 es muy diferente del enfoque localista de “si lo construimos aquí, ellos vendrán.” El mensaje de Romanos 10:14 es que el pueblo de Dios debe ir intencionalmente por todo el mundo para encontrar a aquellos que todavía no han escuchado. Este versículo claramente se refiere a los perdidos en cada rincón de la tierra.

Dios anhela que Su Historia se proclame a cada etnia. Por eso, las preguntas de Romanos 10 “¿Cómo creerán?” y “¿Cómo oirán?” debe resonar por toda el alma de la iglesia. Estas preguntas deben hacerse una y otra vez hasta que cada creyente se sienta urgido de hacer su parte para llevar las Buenas Noticias a cada etnia sobre la tierra que todavía no conoce al Señor.

07 junio 2013

Solo con las Tapas

Rara vez alguien interpreta Génesis 1:1 como un versículo clave de evangelismo mundial. Eso es una lástima porque se puede hacer una tesis sobre evangelismo y misiones transculturales a partir de este versículo. Apocalípsis 4:11 explica por qué: «Digno eres, Señor y Dios nuestro, de recibir la gloria, la honra y el poder, porque tú creaste todas las cosas; por tu voluntad existen y fueron creadas.»

La majestuosa frase de Génesis 1:1 sobre Dios como creador corta los argumentos de “vive y deja vivir” propios del relativismo. Esa filosofía dice, “¿Por qué incomodar a la gente? Ellos tienen su religión y nosotros tenemos la nuestra."

Esas actitudes son contrarias a las implicaciones del primer versículo de la Biblia. Yahweh creó el universo, incluyendo a la raza humana, ¿no tiene entonces el derecho exclusivo de reinar sobre todos los seres humanos – aun sobre aquellos que lo conocen poco o nada? Pablo procuró dejar esto claro a las personas de Listra que lo consideraban a él y a Bernabé como dioses luego de hacer un milagro de sanidad. Aludiendo a Génesis 1:1, Pablo explicó que su grupo misionero había llegado a Listra para compartir las Buenas Noticias del “Dios viviente, que hizo el cielo, la tierra, el mar y todo lo que hay en ellos” (Hechos 14:15).

Un punto importante de Génesis 1:1 es que cuando Dios nos manda a evangelizar al mundo entero, no nos está mandando a meternos abusivamente a lugares donde tiene poco o ningún derecho de estar. Dios ama al mundo entero precisamente porque el lo creó todo. Por lo tanto, ¿no deberíamos llamar a los que estan hasta “los confnes de la tierra” a ofrecer “gloria y honor” al que creó el universo y se ha acercado a todos en la persona de Jesucristo?

Los dos Testamentos hablan de personas que abandonaron al Creador y adoraron otras cosas. El apóstol Pablo se entristece de que personas por todo el mundo han “cambiado la verdad de Dios por la mentira, adorando y sirviendo a los seres creados antes que al Creador” (Romanos 1:25). Jonás reconoce desde dentro del gran pez que “Los que siguen a ídolos vanos abandonan el amor de Dios” (Jonás 2:8).

Las primeras palabras de la Biblia – Génesis 1:1 – son muy importantes para la causa del evangelismo mundial. Si nos adelantamos hasta el final de la Biblia, veremos que las escrituras concluyen con un llamado a “Adorar al que hizo el cielo y la tierra” (Apocalípsis 14:7). Esa idea al principio y al final de la Biblia valida la frase de la antigua directora de las Misiones Nazarenas Internacional, Nina Gunter: “Si usted le quita la parte misionera a la Biblia, se quedaría solo con las tapas.”

La Dra. Gunter está en lo correcto. El amor de Dios hacia todos los pueblos y Su deseo de que nosotros seamos los mensajeros para todas las etnias, están basados en las palabras de Génesis 1:1 que luego aparecen repetidamente por toda la escritura hasta las últimas páginas del Apocalípsis.

05 junio 2013

Buenas Noticias para Todo el Mundo

"Pero el ángel les dijo: “Miren que les traigo buenas noticias que serán motivo de mucha alegría para todo el mundo.”" ~Lucas 2:10

Las navidades son más que la escena del niño en el pesebre. Algunos detalles clave de los relatos del nacimiento de Jesús resaltan el deseo de Dios de que Su salvación “se conozca en la tierra... entre todas las naciones.” (Salmo 67:2).

Hay algo que debe quedar claro, el ángel le dijo a aquellos pastores de Belén: “para todo el mundo”. Aquella noche, el ángel pudo decirles solamente: “les traigo buenas noticias que serán motivo de mucha alegría”. Al añadirle “para todo el mundo”, anticipó dos mil años de trabajo de evangelismo mundial.

Luego de la escena del nacimiento, Lucas describe la presentación de Jesús en el Templo. Al tomar al bebé Jesús de seis semanas en sus brazos, Simeón hizo una oración utilizando frases del Antiguo Testamento: “Mis ojos han visto tu salvación, la que preparaste a la vista de todo el mundo: luz que ilumina a los gentiles” (Lucas 2:30-32, con palabras de Isaías 49:6, 52:10 y Salmo 98:2-3). Las expresiones de gozo de Simeón al ver al bebé Mesías resaltan el corazón misionero de Dios.

En el registro que hace Mateo del nacimiento de Jesús, la genealogía en el capítulo uno lista dos mujeres: Rut y Rajab. Incluir dos mujeres en la genealogía podría ser considerado algo inusual porque todos los demás en la lista son varones. Sin embargo, lo que es más interesante sobre los dos nombres femeninos es que ambas mujeres eran gentiles.

El evangelio de Mateo fue seguramente escrito en un principio para mostrar a los judíos el cumplimiento de las profecías del Antiguo Testamento. ¿Por qué otra razón incluiría Mateo los nombres de mujeres Gentiles – incluyendo una de dudosa reputación – en la genealogía del Mesías? ¿Será que el Espíritu Santo esperaba que estos evangelios orientados al pueblo judío enfatizaran fuertemente que Jesús era el Mesías para todo el mundo?

Algunos creyentes no parecen estar muy cómodos con tener a una odiada Moabita y una prostituta de Jericó como abuelas de Jesús. Por eso han argumentado que ambas eran en realidad judías y que la Rajab de la genealogía no es la misma que aparece en Josué 2. Pero, si estas dos mujeres eran judías, y Rajab era otra, no habría mayor razón para incluirlas en una lista de ancestros que solo incluye varones.

Mateo también es el evangelio que nos cuenta la historia de la visita de los Sabios de Oriente, gentiles. En este evangelio judío, no son las celebridades judías las que llegan a adorar a Jesús. La visita de los Sabios de Oriente, así como los nombres de Rut y Rajab en la genealogía, son detalles que evidencian que Jesús es el Mesías de todo el mundo.

El interés en el evangelismo mundial no surge solo al final de la vida terrenal de Jesús al dar la Gran Comisión. La idea de “todos” – todas las naciones, todos los pueblos, toda la tierra – resuena a lo largo de la vida terrenal de Jesús, iniciando con algunos detalles de la historia de Navidad.

03 junio 2013

Más Allá de la Meta

“Después de esto miré, y apareció una multitud tomada de todas las naciones, tribus, pueblos y lenguas; estaban de pie delante del trono y del Cordero.” ~Apocalipsis 7:9

Durante los Juegos Olímpicos de 2012 escuché a un pastor luterano decir que Apocalipsis 7 nos da una visión “más allá de la meta”. En el versículo 9 de esa visión más allá de la meta, Juan habla de pueblos de todo el mundo reunidos frente al trono de Dios alabando al Rey Jesús.

Esa visión celestial de una multitud de creyentes de todo el mundo no debería ser nueva para nadie que conozca las escrituras. De hecho, cuando lo que Juan describe ocurra en un futuro, se estarán cumpliendo promesas sobre evangelismo mundial que le fueron anunciadas a personas como Abraham, Isaías y los apóstoles. El mensaje de Dios para ellos incluye cosas como:
  • Génesis 12:3, 22:18 – Una promesa de que a través de Abraham y su descendencia, espiritual y biológica, serían bendecidas “todas las naciones de la tierra”.
  • Isaías 49:6 – Un mensaje de que el pueblo de Dios sería “luz para las naciones, a fin de que lleves mi salvación hasta los confines de la tierra.”
  • Mateo 24:14 – Jesús respondió una pregunta sobre el Fin del Mundo: “Y este evangelio del reino se predicará en todo el mundo como testimonio a todas las naciones, y entonces vendrá el fin.”
  • Hechos 1:8 – La promesa del Espíritu Santo con el resultado de que “serán mis testigos... hasta los confines de la tierra.”
Todos estos pasajes hablan sobre evangelismo mundial y los cuatro se se habrán cumplido para cuando ocurra lo que Juan describe en Apocalipsis 7:9. Un pastor presbiteriano estaba en lo cierto cuando escribió que nuestro espíritu debería regocijarse con la visión de la “gran multitud” de “cada nación, pueblo, tribu y lengua” alabando al Señor. Para los creyentes que han orado, ofrendao y hasta viajado por la causa del evangelismo mundial, esa vista será gloriosa.

En la historia de la Torre de Babel de Génesis 11, las diferencias lingüísticas dividieron y dispersaron a la humanidad. Lo que Juan vió en Apocalipsis 7:9 revertirá esa dispersión. Esta visión más allá del resultado final del evangelimso mundial debería inspirar a todos, quizás excepto a los más xenófobos – xenófobo es una palabra especializada que significa un miedo irracional a los extranjeros o desconocidos.

A medida que Dios se acercó a Su rebelde y perdida creación, le hizo promesas a Abraham y a otras personas. La visión de Juan registrada en Apocalípsis 7:9 es sobre el cumplimiento de esas promesas. Por lo tanto, la promesa de una bendición para todos los pueblos de la tierra hecha a Abraham al inicio del Antiguo Testamento puede pensarse como una de las “tapas” de la historia de la salvación. La visión “más allá de la meta” de Juan al final del Nuevo Testamento es la otra tapa de esa maravillosa historia de la que estamos llamados a participar activamente.

31 mayo 2013

La Mala Actitud de Jonás

"«Levántate y ve a la gran ciudad de Nínive... Entonces Jonás se levantó y se fue en dirección contraria para huir del Señor." Jonás 1:2-3

¿Qué es lo que los creyentes generalmente toman como lección de la historia de Jonás? La enseñanza que más mencionan es: “Obedecer a Dios”. Escuché a alguien decirlo así: “¡Obedece a Dios o terminarás vomitado por una ballena!”

A decir verdad, la historia de Jonás si respalda la idea de que Dios espera que le obedezcamos pero, ¿es la obediencia el punto principal de la historia? No lo creo, porque Jonás eventualmente hizo lo que Dios le pidió. Jonás fue a Nínive y predicó por toda la ciudad. Si la obediencia fuera el punto principal en la historia, ¿no debía todo el resto ser armonía entre Jonás y Dios?

Y no lo fue. De hecho, cuando termina la historia de Jonás, Dios expresa su decepción con Jonás. Las palabras finales de Dios hacia Jonás son una pregunta: “¿No debería yo sentir compasión por esta gran ciudad? ” Jonás 4:11

Jonás evitó ir a Nínive porque odiaba a los ninivitas. Eran enemigos de Israel y Jonás no compartía nada del amor de Dios por ellos. De hecho, Jonás se molestó cuando la ciudad se arrepintió y ya no fue destruida. Esa reacción molestó a Dios en gran manera.

Solo entenderemos la historia de Jonás si vemos cuidadosamente los últimos dos versículos. El punto principal de la historia de Jonás es que Dios ama a todos los pueblos, incluyendo – para tristeza de Jonás – a los ninivitas. Esa es una de las razones principales por la que muchos expertos llaman a Jonás “el libro misionero del Antiguo Testamento”.

Dios claramente quiere que nuestros corazones se sintonicen con el de Él a este respecto. Bob Pierce de Visión Mundial decía, “que mi corazón se conmueva por las mismas cosas que conmueven al corazón de Dios”. En la historia de Jonás, el corazón de Dios se conmovió cuando un pueblo entero se apartó de Él. Jonás no debe ser nuestro modelo a seguir. Nuestros corazones deben estar conmovidos por los miles de pueblos que aun no conocen el Evangelio.

Tristemente, hoy hay creyentes que piensan que cualquiera que los haga sentir incómodos o amenazados no debe estar en el Reino de Dios. Se regocijan cuando sus enemigos sufren o son exterminados. Hace unas décadas, muchos cristianos estadounidenses eran muy elocuentes en su odio hacia los rusos. Se difundían eslóganes como, “mata un Comunista para Cristo”. Luego del 11 de septiembre, muchos cristianos estadounidenses empezaron a ver a los musulmanes como enemigos. En Croacia, descubrí que los habitantes de la vecina Serbia eran vistos como enemigos. En muchos lugares, las poblaciones de inmigrantes son consideradas como enemigos.

Reflexionemos cuidadosamente las implicaciones de la historia de Jonás. Dios no estaba feliz cuando Jonás no quiso atender una ciudad llena de personas apartadas de Él. Seguramente, Dios tampoco está complacido hoy cuando Su pueblo siente poca o ninguna responsabilidad de alcanzar a los pueblos del mundo que aun no le conocen.

29 mayo 2013

Llevando a Cabo los Planes de Dios

"Así nos lo ha mandado el Señor: 'Te he puesto por luz para las naciones, a fin de que lleves mi salvación hasta los confines de la tierra.'" Hechos 13:47

Más de una vez más, alguien reflexionando en las palabras de Jesús “vayan y hagan discípulos a todas las naciones” (Mateo 28:19-20) ha concluido que este mandato era únicamente para aquellos que estaban presentes con Jesús cuando lo dijo. Eso es, por ejemplo, lo que algunos líderes de la Reforma creían y enseñaban.

Los escritos de los primeros cristianos indican que varios de los 12 apóstoles si dejaron su pueblo natal para ir a proclamar las Buenas Nuevas. Tenemos reportes, por ejemplo, de Andres evangelizando en Grecia, mientras que Santiago el Menor pudo haber ido a Egipto. Judas (Tadeo) pudo haber ido a Persia y Mateo a Etiopía. Tomás, el que dudó, fue a la India a predicar el Evangelio y plantar iglesias.

¿Era esa actividad misionera del primer siglo todo lo que Jesús quería decir en Su Gran Comisión? Definitivamente no, si vamos a tomar en serio las palabras de Hechos 13:47. Para dejarlo claro, la proclamación de Pablo del mandato divino es una cita de Isaías 42:6 más que una repetición de Mateo 28:19-20. Sin embargo, Hechos 13:47 tiene la frase “los confines de la tierra” de Hechos 1:8 y seguramente comunica el sentido de “todas las naciones” de Mateo 28:19-20.

Sobre el contexto en el que Pabló pronunció las palabras de Hechos 13:47, estaba predicando en Antioquía de Pisidia en su primer viaje misionero. Estaba hablando ese día a una audiencia principalmente Gentil. Ninguno de los apostoles originales estaba presente.

Pablo enfatiza a su audiencia que “así nos lo ha mandado el Señor.” Cuando dice “nos”, Pablo está incluyendo los nuevos creyentes gentiles que lo escuchan ese día. Eso estaría acorde a la afirmación que hizo en otra ocasión de que todos los que pertenecen a Cristo son hijos de Abraham (Gálatas 3:7, 29). Claramente, Pablo sintió que el mandato de llevar las Buenas Nuevas a los confines de la tierra estaba dirigido a todo el pueblo de Dios.

Hace ochenta años el profesor A. T. Robertson escribió un comentario versículo por versículo del Nuevo Testamento. Su comentario, en seis volúmenes, es ahora un clásico. En sus comentarios sobre Hechos 13:47, Robertson recordaba a sus lectores que muchos siglos han pasado desde que Lucas escribió el versículo. Seguía comentando que si calculamos el tiempo desde el escrito original de Isaías, han pasado todavía más siglos. Robertson notó que, cuando el escribía, más de la mitad de la población mundial no había escuchado el evangelio. Robertson conculyó, tristemente, que “el Pueblo de Dios es lento llevando a cabo los planes de Dios para salvación”.

Triste, pero cierto. Ochenta años después, sigue siendo cierto. Tenemos instrucciones claras para llevar a cabo los planes de Dios, pero seguimos vacilando.

27 mayo 2013

Más Que Un Terreno

“El Señor le dijo a Abram: «Deja tu tierra, tus parientes y la casa de tu padre, y vete a la tierra que te mostraré. En aquel día el Señor hizo un pacto con Abram. Le dijo: —A tus descendientes les daré esta tierra.” Génesis 12:1, 15:8

Hace más de cien años, en mi natal Oklahoma, hubo un programa gubernamental para entregar grandes terrenos a las personas que se comprometieran a cultivarlos por un mínimo de cinco años.

El llamado y promesa de Génesis 12 y 15 no era algo como aquel programa en Oklahoma. Abraham no estaba recibiendo una tierra para que simplemente la cultivara.

Dios tenía un propósito estratégico para reubicar a Abraham en Canaan, aunque a veces esa razón pueda malinterpretarse. Por ejemplo, he escuchado a algunas personas especular sobre si Abraham y Sara debían irse de la vida en la ciudad porque las ciudades son lugares pecaminosos donde la maldad abunda. Dios no estaba simplemente dándole a Abraham y a su familia un terreno.

A medida que la descendencia de Abraham se multiplicaba, Dios los comisionó a ser emisarios de Su mensaje. Debido al traslado de Abraham a Canaán, sus descendientes vivieron en la ruta principal de viajeros durante los tiempos bíblicos. ¿No refleja eso la pasión de Dios porque todas las naciones lo conozcan y lo alaben?

El área al este del Mediterráneo que estaba repartido entre las 12 tribus de Israel era el puente del mundo antiguo. Para viajar desde y hacia tres continentes – África, Asia y Europa – había que pasar por ese angosto corredor entre el Río Jordán y el Mar Mediterráneo.

Aun cuando había reinos que emergían y otros que caían, esta área siguió siendo la arteria principal de viajeros en el mundo. Caravanas de comerciantes, por ejemplo, viajando de Egipto a Persia o hasta la India parason por el área en la que Dios ubicó al pueblo al que en el Sinaí llamó a ser “un reino de sacerdotes” (Éxodo 19:6). En Isaías, Dios dijo que su pueblo sería “luz a los gentiles” (Isaías 42:6; 49:6). La reubicación de Abraham posicionó a sus descendientes de manera que podían servir como luz a los miembros de muchos otros pueblos. El potencial estaba instalado para poder florecer como un “reino de sacerdotes.”

La gente que se dedica a las bienes raices dicen que las tres cosas más importantes de una propiedad son: ubicación, ubicación y ubicación. La ubicación era una buena razón para que la familia de Abraham echara raíces en lo que ahora nosotros llamamos “Tierra Santa”. Reubicar a Abraham y Sara cerca de una ruta de transporte principal del mundo antiguo encaja bien en el deseo público de Dios de que las buenas nuevas de salvación se conozcan en todo el mundo (Isaías 49:6, Hechos 13:47).

24 mayo 2013

Bendecido para Bendecir

“Todas las naciones del mundo serán bendecidas por medio de tu descendencia.... Por lo tanto, sepan que los descendientes de Abraham son aquellos que viven por la fe.” Génesis 22:18; Gálatas 3:7

Génesis 12:1-3 se conoce comúnmente como “el llamamiento de Abraham”. Esos tres versículos son, sin embargo, más que una instrucción para un hombre y su familia. En realidad, cuando el mismo mensaje se repite en Génesis 17, Dios dice que es un “pacto”. Con este pacto – que también aparece en Génesis 18 y 22 – Dios dio un paso importante para cumplir la promesa del Redentor que empezó a desplegarse en Génesis 3:15.

Al seleccionar a Abraham, Dios estaba eligiendo a la familia de la que nacería el Redentor. Dios también le estaba pidiendo a la famlia hacer una reubicación estratégica hacia el centro del mundo antiguo, y ahí los estaba desafiando a ser un pueblo misionero.

Este pacto es fundamental para entender no solo el Antiguo Testamento, sino también el Nuevo. Nos encontramos el nombre de Abraham unas 70 veces en el texto del Nuevo Testamento. Eso no fue solo porque Abraham fuera el ancestro de los hombres cuyas familias se constituyeron como las 12 tribus de Israel. Sino porque el y sus descendientes – espirituales y biológicos – eran los proveedores de la bendición de Dios a todo el mundo.

Cuando se piensa en los primeros versículos de Génesis 12, a menudo solo se ven las promesas de terrenos, muchos descendientes y renombre para Abraham. A decir verdad, esas promesas están en Génesis 12:1-3. Sin embargo, este pacto es sobre algo más grande que terrenos, multitud de descendientes y el legado de un hombre. Este pacto, llamado “perpetuo” en Génesis 17, es sobre llevar el mensaje del Mesías y Su obra redentora a todos los pueblos.

En Génesis 12:3, Dios nos permite participar de un sueño grande, el sueño de una bendición que fluye a todo el mundo. Esa bendición no era de riqueza o salud u otras cosas que a menudo hacen que la gente hoy diga, “Dios me ha bendecido”. La bendición que el pueblo de Dios debe transmitir a los demás, dice Gálatas 3:8 en su explicación del pacto Abrahamico, es el Evangelio.

No hay clausulas de recisión en este pacto. De manera que, en un sentido, es incondicional. Por el otro lado, está claro que el pueblo de Dios es bendecido para bendecir. Como dijo Bob Sjogren junto a otros misiólogos, este pacto tiene una bendición y una responsabilidad. El mensaje que debemos comprender es que con un privilegio viene una obligación.

Esa responsabilidad u obligación fue reiterada por Jesús en la Gran Comisión de Mateo 28:19-20. El “vayan” de la Gran Comisión es una reafirmación de lo que Dios había dicho dos mil años antes a Abraham: “En tí serán benditas todas las naciones de la tierra” (Génesis 12:3)

22 mayo 2013

Del Lejano Oriente al Lejano Occidente

“Desde el nacimiento del sol hasta donde se pone, sea alabado el nombre de Jehová.” ~Salmo 113:3

Hace mucho tiempo veía a los niños cantar el coro “Desde el Pronto Amanecer” haciendo los ademanes. Al verlos cantar esta versión del Salmo 113:3, me di cuenta de que cantaban sobre llevar a cabo la Gran Comisión – la invitación del Cristo resucitado a todos los creyentes a compartir Su historia alrededor del mundo.

Aunque debo aclarar que no todos ven este canto de esa manera. Eso porque algunos ven el Salmo 113:3 como referencia al periodo entre la salida y puesta del sol. Tal interpretación, sin embargo, es contraria al contexto del pasaje. Las palabras “desde ahora y para siempre” en el versículo previo obviamente se refieren al tiempo. Aun así, afirmar que el versículo tres también se refiere al tiempo es pasar por alto la frase “donde se pone”. El versículo tres se refiere al “lejano oriente y lejano occidente”.

No sabemos quién escribió el Salmo 113. Algunos expertos han sugerido que fue Moisés. Si Moisés fue el autor, tal vez lo escribió pensando en el llamado de Dios en Éxodo 19. Ahí es donde Dios dice que Su pueblo debe ser un “reino de sacerdotes”, una frase que quiere decir que debían ser un pueblo en el que todos buscan traer al resto de la humanidad a la presencia de Dios.

Este Salmo en particular se ha cantado por mucho tiempo en las conmemoraciones de la Pascua Judía. Por lo tanto debió ser cantado por Jesús y sus discípulos en la cena antes del arresto y crucifixión. El Cristo resucitado habló a sus discípulos sobre hacer discípulos en “todas las naciones” (Mateo 28:19-20). ¿Será posible que cuando Jesús dio esas instrucciones que ahora llamamos la Gran Comisión pasaban por su mente los momentos en los que cantó “del lejano oriete al lejano occidente” durante la Última Cena?

El Salmo 113:3 – así como el Salmo 50:12, Isaías 45:6 y 59:19 que están fraseados de manera similar – está escrito como un imperativo. Por lo tanto es un mandato. Entonces, si el Dios de Abraham, Isaac y Jacob no está siendo aclamado del lejano oriente al lejano occidente, Su pueblo está obligado a hacer algo al respecto.

A mediados del siglo 18, cuando los primeros misioneros Protestantes empezaron a salir, John Gill escribió que el Salmo 113:3 era definitivamente sobre el evangelismo mundial. Decía que el versículo vislumbraba “tiempos para el evangelio cuando sería llevado a todo el mundo, y muchos serían llamados de oriente y occidente, del norte y el sur, y amarían a Dios y lo alabarían.”

Las palabras del Salmo 113 se entonan hoy tanto por Judíos como por Cristianos. Cuando oimos el Salmo, debemos escuchar su expectativa de que el pueblo de Dios llevara sus Buenas Noticias a cada lugar de la tierra.

20 mayo 2013

Un Llamado a las Misiones desde el Sinaí

Antes de dar a Moisés los 10 mandamientos en el Monte Sinaí, Dios tenía algo más que decir a los descendientes de Abraham. Les dijo, “Si ahora ustedes me son del todo obedientes, y cumplen mi pacto, serán mi propiedad exclusiva entre todas las naciones. Aunque toda la tierra me pertenece, ustedes serán para mí un reino de sacerdotes y una nación santa.” (Éxodo 19:5-6)

“Propiedad exclusiva” puede ser una frase impactante para un grupo desorganizado de ex-esclavos y, de hecho, esa frase se malinterpreta frecuentemente. A menudo, hay personas que piensan que esas palabras significan que los judíos eran, y tal vez aún son, un “pueblo escogido” como si esta fuera la última palabra; como si un título así viniera sin obligación o responsabilidad. Tal interpretación ignora cómo el término “propiedad exclusiva” va de la mano en este pasaje con “ustedes serán para mí un reino de sacerdotes.”

Esta referencia a los sacerdotes no es sobre el sacerdocio levita. Ese sacerdocio en particular daría estructura y organización a la vida religiosa de la comunidad. Ese sacerdocio fue establecido después -en Éxodo 28 conjuntamente con la construcción del Tabernáculo. Éxodo 19 es sobre algo completamente diferente. Es sobre la identidad fundamental del pueblo de Dios.

Al declarar a Israel un “reino de sacerdotes”, Dios está diciendo que todo Su pueblo debe involucrarse en lo que Pablo llamaría más adelante “el ministerio de la reconciliación” (2 Corintios 5:18). Es esta idea del “reino de sacerdotes” lo que le da sentido a “propiedad exclusiva”. Este grupo llamado Israel habría de ser exclusivo porque debía ser un pueblo sacerdotal, guiando a los demás a experiencias transformativas con Dios.

Era un grupo sacerdotal con un enfoque hacia afuera. Todos debían ser sacerdotes con un enfoque, como sugiere Éxodo 19, hacia “todas las naciones” y “toda la tierra”. Más adelante, a través del profeta Isaías, Dios enfatizaría este simbolismo de oscuridad y luz, diciendo, “te haré luz de las naciones” (Isaías 49:6).

Cuatrocientos años antes de Éxodo 19, Dios mencionó en cuatro ocasiones que todas las naciones de la tierra serían bendecidas a través de Abraham y sus decendientes (Génesis 12:1-3, 18:18, 22:18 y 28:14). El llamado desde el Monte Sinaí para que todos los del pueblo de Dios fueran agentes de reconciliación fue un paso importantísimo hacia el cumplimiento de esa promesa.

¿Cuál es la enseñanza de esto para los creyentes en el siglo 21? Bueno, Éxodo 19 es una expresión del deseo de Dios de que Su pueblo lleve el Evangelio de la reconciliación, redención y transformación hasta los confines de la tierra. Pablo dice que todos los creyentes -Gentiles y Judíos- son descendientes de Abraham (Gálatas 3:7, 29). Por lo tanto, el pueblo de Dios, si deseamos aceptar completamente nuestro rol como propiedad exclusiva de Dios, tomará firmemente su rol sacerdotal trayendo al resto del mundo a la presencia de Dios.

17 mayo 2013

¿La Misión es Primero Local y Luego Global, o es Simultánea?

Justo antes de su ascensión, Jesús habló de que el Espíritu Santo vendría sobre sus discípulos. Luego les dijo “serán mis testigos en Jerusalén, en toda Judea y Samaria, y hasta los confines de la tierra.” (Hechos 1:8) Para la mayoría de nosotros, estas palabras suenan parecidas a la Gran Comisión de Mateo 28. Otros, sin embargo, aseguran que Hechos 1:8 es un plan paso por paso.

Por eso, dicen ellos, Jesús quiere que primero nos concentremos en nuestra propia ciudad (nuestra “Jerusalén”). Cuando la evangelización se complete allí, ya podemos ir a Judea y cuando terminemos allí, podemos ir a nuestra Samaria. Y en algún tiempo futuro, podemos ir a los confines de la tierra.

El problema con esa interpretación es que no concuerda con lo que hizo la Iglesia primitiva. Los primeros cristianos no procedieron a evangelizar en una secuencia en la que primero evangelizaban un lugar y debían completarla antes de pasar al siguiente.

La persecución hizo que los creyente simultaneamente se esparcieran por Judea y Samaria. De manera que Felipe ya estaba predicando en Samaria (Hechos 8) antes de que toda Judea fuera evangelizada. La Iglesia primitiva no tenía problema con ir más allá de la fronteras geográficas. Para cuando Pablo se convirtió, había iglesia en las ciudades gentiles como Damasco y Antioquía de Siria. De hecho, la iglesia de Antioquía fue la iglesia que comisionó a Pablo y Bernabé como misionereos.

La pregunta que los primeros creyentes si tuvieron que enfrentar era la de las fronteras culturales, es decir, si los gentiles que aceptaran a Cristo debían hacerse judíos. El concilio de Jerusalén que se describe en Hechos 15 llegó a una conclusión tajante, y no hay evidencia de que las personas esperaran a terminar de evangelizar un lugar antes de pasar al siguiente. Hay historias de Tomás plantando iglesias en India y Andrés evangelizando en Grecia. Las fuentes históricas de la Iglesia primitiva se refieren a Bartolomé visitando Armenia y a Santiago “el jóven” visitando Egipto. Judas (Tadeo) podría haber visitado Persia y Mateo visitado Etiopía.

Claramente, los cristianos del siglo I pensaban que Cristo quería un evangelismo que fuera a todos los lugares al mismo tiempo. Aparentemente, entendieron la lista de lugares de Hechos 1:8 no como un mapa que debía seguirse al pie de la letra, sino simplemente como otra manera de decir “hagan discípulos a todas las naciones.” (Mateo 28:19-20) y “predicar el evangelio a toda criatura” (Marcos 16:15).

En los siglos 16 y 17, la reforma protestante enseñó una secuencia lineal (“primero evangelice su pueblo”). Estaban equivocados. Se necesitó de personas como William Carey para llevar nuevamente a la Iglesia a evangelizar en todo lugar simultáneamente “desde y hacia los seis continentes.”

¿Será que la idea de que el evangelismo mundial debe ser lineal (“primero en mi 'Jerusalén'”) es solo una manera de evadir la responsabilidad de evangelizar al resto del mundo?

15 mayo 2013

Sin Lugar para “Todas las Naciones”

Rara vez la historia de cuando Jesús expulsó a los comerciantes del Templo da lugar a una charla sobre el evangelismo mundial. Eso es lamentable, si tomamos en cuenta que Jesús citó a Isaías 56:7 como la razón de sus acciones: “Mi casa será llamada casa de oración para todas las naciones.”

Cuando se habla de la historia de la purificación del Templo casi nunca se menciona la frase en Isaías: “para todas las naciones”. Una razón puede ser que solo en Marcos aparece el versículo completo de Isaías. Sin embargo, al ignorar esas últimas 3 palabras de Isaías 56:7, podríamos estar perdiendo lo que en realidad estaba sucediendo aquel día. El punto central quizás no era el comercio corrupto y abusivo que se estaba dando. El punto central pudo haber sido que el Patio de los Gentiles había sido invadido para esta actividad. Eso básicamente desalojó del Templo a los que no eran judíos y significaba que el Templo ya no podía ser en realidad una “casa de oración para todas las naciones.”

Mateo, Marcos y Lucas ubican la purifiación del Templo en el Lunes Santo. El viernes de esa semana, Jesús murió en sacrificio “por los pecados de todo el mundo” (1 Juan 2:2). Por lo tanto, cuando Jesús entró en el Templo al inicio de la Semana Santa, esa carga por todo el mundo era muy grande en Él. Tal vez ya estaba pensando en las palabras que compartiría más adelante sobre predicar el evangelio a “toda criatura” (Marcos 16:15) y ser testigos “hasta lo último de la tierra” (Hechos 1:8).

Dado lo que Jesús enfrentaría más adelante esa semana, es lógico que Su corazón estuviera pensando ese lunes en “todas las naciones”. Eso lo habría hecho especialmente sensible a que el Patio de los Gentiles estuviera invadido por comerciantes y cambistas. Mientras los negocios fraudulentos ciertamente profanaban el Templo santo de Dios, la gota que pudo haber derramado el vaso para Jesús fue ver el espacio de los Gentiles usurpado y convertido “en cueva de ladrones” (una frase de Jeremías 7:11). Con los Gentiles desalojados del lugar, el Templo ya no podría ser “una casa de oración para todas las naciones.”

La vida de Jesús inicia en Belén donde “no había lugar” para él. ¿No es irónico que al final de su vida terrenal, Jesús encontró otro rótulo de “no hay lugar”? ¡Este impedía el ingreso al Templo a las multitudes por las que él estaba a punto de morir! ¿Nos sorprende, entonces, que sus emociones llegaran al límite aquel día? Tal vez las nuestras deberían hacer lo mismo cuando algo impide que “todas las naciones” vengan a adorar a su Creador.

13 mayo 2013

SEMANA SANTA: ¿Declaración de Misión desde la Cruz?

"¿Dios mío, Dios mío, por qué me haz abandonado?"

Esta pregunta registrada en Mateo 27:46 y Marcos 15:34 es una de las clásicas "Siete Palabras" de Cristo en la cruz. Los creyentes han meditado en esta más que en todas las otras juntas. "¿Cómo puede Dios abandonar a Dios?" se preguntan. Un amigo mío me dice que es como que estas palabras probaran la creencia de los Testigos de Jehová de que Jesús no es Dios.

Tres cosas distinguen a esta "palabra" de las otras seis. Esta es la única que se registra en más de un evangelio. Es la única de las siete "palabras" en forma de pregunta y es la única que cita al Antiguo Testamento.

Este último punto puede ser crucial para entender por qué Jesús exclamó, "¿Dios mío, Dios mío, por qué me haz abandonado?" ¿Fueron estas palabras un grito de agonía que reflejaban un sufrimiento personal? O, ¿estaba Jesús tratando de comunicar otra cosa?

Los eruditos bíblicos nos invitan a leer los versículos bíblicos en un contexto más amplio. Hagamos eso con esta "palabra" de Cristo en la cruz. Estas palabras vienen del himnario hebreo que hayamos al inicio del Salmo 22. Luego de esa pregunta inicial, el Salmo 22 va subiendo en intensidad hasta poner a los israelitas a cantar:
"Se acordarán, y se volverán a Jehová todos los confines de la tierra, y todas las familias de las naciones adorarán delante de ti. Esto será contado de Jehová hasta la postrera generación. Vendrán, y anunciarán su justicia; a pueblo no nacido aún, anunciarán que él hizo esto." (Salmo 22:27, 30b-31) 
¿Será que las implicaciones que esta "palabra" tendría para nuestra creencia en un Dios Trino (un Dios en tres personas) nos está haciendo dejar por un lado la razón por la que Jesús recitó el Salmo 22? La muerte estaba frente a él. En ese momento, el no podía cantar o recitar todo el Salmo. ¿Será posible que Jesús quiso pronunciar la primera línea del Salmo 22 esperando que, en sus mentes, los espectadores siguieran recitando el resto del Salmo (tal y como lo hacemos cuando escuchamos el verso de alguna canción famosa)?

¿Habrá sido el deseo de Jesús en el día de su crucifixión enfatizar los pronósticos del Salmo 22 sobre los confines de la tierra reconociendo y volviéndose al Señor? ¿Es esta "palabra" una declaración de que la justicia de Dios sería proclamada aún a los todavía no habían nacido? me viene a la mente las presentaciones de la Película Jesús que se realizan en diversas aldeas alrededor del mundo.

Se puede argumentar muy bien que en esos momentos previos a su muerte, Jesús estaba señalando las profecías al final del Salmo 22. Para los espectadores ese día en el Calvario (así como para los que leerían los evangelios en los años siguientes) esta "palabra" puede considerarse una previa a la Gran Comisión (Mateo 28:19-20) que Jesús daría a sus seguidores luego de su resurrección y justo antes de su ascensión.